Engranaje perfecto

Engranaje perfecto
Chejuan y Carolina

sábado, 18 de enero de 2020

Nuestra historia

He escrito tanto en estos últimos cinco años que podrías encontrar nuestra historia con poner un simple nombre, otras tantas cosas se han quedado en el papel... no me molesta mostrar mis pedazos rotos, he aprendido a hacer mosaicos de colores con ellos.

A veces es más libre un pájaro "enjaulado" que uno "con cielo"... soy libre cuando me permito ser, y cuando las letras se han vuelto cómplices mías para poner nombre a aquello que otros prefieren esconder. No soy de apariencias, me cuesta convivir con la hipocresía, con aquello que me impide crecer.

En ocasiones te acuestas llorando intentando buscar soluciones, con la esperanza de que las cosas sean diferentes, y aprendes a reconocer que hay personas que llegan, desordenan y se van, y otras que ven las ruinas y las transforman en un hogar. Nunca sabrás que persona va a llegar a tu vida, pero ten siempre el compromiso para decidir de qué forma vas a tocar la vida de los demás.

No es un fracaso si creciste y sigues creciendo, si te acerca a Dios, si te impulsa a realizarte, si sientes la necesidad de aprender o mejorarte, si te llevó a sanarte, si recuerdas que eres tú quién lleva consigo los sueños y las herramientas para construir cualquier cosa que proyectes una y otra vez, y cuando pudiendo lastimar optas por hacer el bien... es tu logro, tu libertad, es valentía y compasión, es vivir desde el amor.

El corazón es mágico, une pedacitos rotos una y otra vez, no tiene memoria, sana y se fortalece, no se cansa de dar, ama y vuelve a amar... es mágico, te convierte en un milagro en esta sociedad. ¡Atrévete a reconstruirte!

C.E.C.

viernes, 17 de enero de 2020

Responsabilidad afectiva

Ojalá todos tuviéramos la disposición de aprender y trascender las situaciones que la vida nos presenta para mejorarnos a nosotros mismos. Culpar a los demás es lo más fácil, pero eso nos lleva a repetir una y otra vez, dice una frase "de nada sirve cambiar el bote cuando no sabes remar" (aplica para todo tipo de relaciones).

Hacernos responsables de nuestras decisiones y acciones nos ayuda a tomar el control de nuestra vida, nuestra felicidad ya no está en las manos del otro y asumimos esa tarea como algo personal, dejamos de reclamar al otro con un "no me haces feliz, me amargas la vida, no me haces esto o no me das aquello, soy o me comporto así por tu culpa...", y al cambiar ese diálogo empezamos a alcanzar la madurez emocional para reconocer que es el momento para tomar acciones y sanarnos, dejar el victimismo y dejar de esperar que el mundo se adapte a nosotros o que llenen nuestras expectativas, reconocer que los únicos que podemos cambiar nuestra situación somos nosotros mismos... y no habrá libro, terapia, viaje, distancia, persona que te sane, sin antes reconocer el problema, y tener la disposición y la mente abierta para hacer propio todo aprendizaje.

Vivimos buscando a alguien que nos haga feliz o la "pareja perfecta" en vez de trabajar en nuestra felicidad y en ser esa persona que nos gustaría tener a nuestro lado. Nadie tiene la responsabilidad de cubrir tus heridas de abandono de la infancia, ni las carencias afectivas, excepto uno mismo. "Querer cambiar a la pareja, criticarle, o esperar cada día algo diferente de lo que es; esto es una falta al amor y al respeto, y muchas veces es el germen de la separación".

Cada persona que aparece en nuestra vida puede ser un maestro si nos damos la oportunidad de verlo desde esta perspectiva y aprender. "El verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos", porque aquello de lo que huyes, va contigo.

¿Repites, compensas o reparas?

Carolina EC.