Un abrazo con cariño, bendiciones.
C.E.C.
En medio del silencio lleno de recuerdos, en ese espacio de tiempo donde mis memorias te intentan encontrar... Estás ahí, para siempre, conmigo.
He leído en los últimos meses más libros que los que llegué a leer en otras etapas de mi vida, lo confieso. A veces permitimos que el ruido nos haga olvidar que nuestro tiempo y nuestras necesidades también son importantes, que aunque demos amor de forma genuina sin expectativas, a nadie nos cae mal el que nos pregunten un cómo te sientes o un cómo estuvo tu día, o recrearnos con aquello que nos conecta con nuestra esencia. Pero la vida te va dando lecciones y aprendes que la única persona que puede cumplir con esas expectativas, es uno mismo, y que no todo es recíproco pero que siempre hay algo positivo por rescatar.
Han sido meses de mucho aprendizaje, de muchas noches en vela pensando, escribiendo, de crisis intentando replantear el propósito de mi vida, llamadas con mi ángel y confidente que hoy D.E.P., y de una búsqueda constante por encontrar soluciones para reencontrarme conmigo misma (terapia, grupo, Dios, leer, estudiar nuevas cosas, trabajar, cambiar mi estilo de vida, mi casa...), que un día, sin darme cuenta, me vi del otro lado. Me siento afortunada... no ha sido fácil pero tampoco terminé en ruinas; no me di cuenta en que momento logré tantas cosas, pero sí sé qué me sostuvo y me sacó ilesa, sin convertirme en esas personas que buscaron hacer daño cuando estábamos por concretar el proyecto que tantas veces soñamos despiertos. Pero en tiempos de "guerra" se sufren pérdidas, algunos sobreviven y otros no... y no queda más remedio que aprender a vivir con esas ausencias.
Duele enterrar en vida a alguien que sabes que aún existe pero que ya no reconoces... y aprendes a vivir con preguntas sin respuestas, con ausencias forzadas, y con recuerdos que sanan pero que te dejan una sensación de nostalgia. Cuando entiendes que no puedes odiar a nadie por tomar decisiones, las pérdidas se viven diferente, se viven desde el amor y la gratitud, por imposible que a muchos les parezca. Y amar es eso, decidir cada día estar y ser para alguien en medio de las penas y las alegrías, soltar para que el otro busque su propia felicidad y encuentre ese camino que aún no alcanza a ver con sus propios ojos, es comprender que hay en este mundo muchos corazones lastimados desde la infancia que dudan que exista el amor desinteresado y de verdad, y no podemos culpar a nadie, es reconocer que también eso es amor y que la gente ama no como queremos, sino como ellos pueden.
Lo triste es, que en un mundo tan necesitado de amor y empatía, lo que más encontremos sean personas intentando acabar con eso y con aquellos que lo han encontrado... y eso sí rompe algo difícil de recuperar "la fe en las personas". Solía debatir con mis amigos que el ser humano era bueno por naturaleza y que el entorno era el que los dañaba; hoy les doy la razón, y acepto que aprendí la lección... sí existe gente con la maldad heredada, es la única respuesta lógica que encuentro ahora para entender cómo sin remordimiento las personas pueden inventar y distorsionar tantas cosas sabiendo qué y a quién van a destruir.
Pero también conocí y estoy experimentado el amor de una forma diferente, comprendí que aún con los daños que causa y deja una "guerra" existe algo superior a nosotros que llena y le da sentido a todo lo que hacemos, Dios. Aprendí a enamorarme cada día de él, aprendí a hablarle, pero lo más hermoso ha sido saber escucharle y encontrar sus mensajes y respuestas en todo... sé que me escucha y siento cuanto me ama, ha sido bondadoso y me ha dado muestras claras de ello; a veces siento que no lo merezco, pero ahora soy testigo de ello.
Agradezco todas las muestras de apoyo y cariño que he recibido de mi familia y amigos... no había forma de caer. Y agradezco a esos dos ángeles que me invitaron a vivir el proceso a través del Grupo de Matrimonios Tercer Hilo, con quienes estaré eternamente agradecida por acompañarme y ser uno de mis soportes durante un año que hoy termina para mí, para continuar de otra forma mi crecimiento.
Me quedo en paz porque hoy sé lo que soy capaz de dar y también lo mucho que merezco. Lo logré y me comprometí apostando por esto, y sé que será aún mejor con la persona correcta. Para mí se han acabado las excusas, hoy sé de lo que somos capaces cuando deseamos comprometernos con algo o alguien. Sólo fracasa quien por temor a salir lastimado no lo intenta y quien no enfrenta sus propios fantasmas. Valientes los que a pesar de los problemas luchan y caminan juntos, a los que conservan la cuerda de tres hilos en su matrimonio. Sin duda, vale la pena trabajar en nosotros mismos por las personas que amamos, y vale la pena atravesar caminos difíciles si eso nos acerca en familia a Dios.
El libro “Días Sin Ti” es una de esas muestras de cariño tan especiales recibidas... no puedo estar más agradecida, realmente es una joya. No fue fácil leerlo debido a la cantidad de pensamientos que venían a mi mente, y por las pausas necesarias que debía hacer para continuar... en sus página hay un mundo de emociones y recuerdos que merecen ser asimilados y darles un lugar; pocos libros me provocan emociones como esta, pero siempre es mágico. Hoy con la última página leída, doy gracias a Dios por restaurarme y estar lista para empezar de nuevo.
Carolina E.C.
"...años después sigues recordando al abuelo
con la misma emoción, con la misma lágrima que no termina de caer pero se
mantiene sostenida en tu mejilla cuando le recuerdas. A esa lágrima acudo
cuando dejo de comprender el mundo. Me has enseñado que el amor sí que puede
ser para siempre y que no hace falta ver las cosas para creer en ellas. Por
todo eso, y mucho más que sólo tú y yo sabemos, gracias". ❤📖 Elvira Sastre