"Le di color a tu cielo aun sabiendo que nunca volarías conmigo"
Ha pasado casi un año desde aquel incidente que le
dio un giro a mi vida. Pocas personas conocen una pequeña parte de mi historia,
ninguna la historia completa, pero estoy segura de que algún día estaré lista
para compartirla en ese libro que se escribe en silencio; aún estoy terminando
de reparar los últimos pedacitos rotos, tratando de recuperar la confianza en
la humanidad.
Dice una frase que "el dolor sólo tiene sentido si tú mismo te cambias en otro", y así ha sido. Perder "todo" y pasar por humillaciones, te puede convertir en la peor o mejor persona, pero la vida, las personas, son tan efímeras que desperdiciar el tiempo dañando es algo que no me enseñaron ni me permitiría hacer. Decidir romper las cadenas de odio es una tarea que sólo se logra mejorándose cada día en un mundo necesitado de amor y compasión.
Hoy creo que el mundo debe saber que se puede seguir adelante y re-construirse, aún en medio del escenario más desalentador... agradezco a Dios que mi vida pueda ser un testimonio de ello, y a mis padres por enseñarme desde niña cual era mi valor.
Encontré el propósito y el sentido de mi vida reparando lo que otros buscan dañar... tenía que empezar por mí misma y lo hice. Pero, el precio de caminar sabiendo que no has tenido ni tienes que pisar a nadie, a veces implica mirar el dolor a la cara y decidir tomarlo como maestro. Éramos iguales, pero nuestras decisiones nos hicieron diferentes...
Nunca condiciones ni te limites a dar aquello que brota genuinamente de tu corazón.
Carolina EC.
