Hay etapas de nuestra vida en las cuales nos toca caminar sin nadie... sin embargo, la vida se encarga de poner personas a nuestro lado para hacer nuestros días más llevaderos y agradables, o simplemente para aprender algo de ellos. Gracias a la vida por permitirme coincidir contigo, aunque hoy no estás, gracias por todo tu tiempo, apoyo y cariño, porque sin pensarlo me permitiste darle un nuevo sentido a mi vida.
A veces las personas no alcanzan a dimensionar el efecto que causan en las otras personas... sin lugar a dudas me aportaste más de lo que crees. Que dicha haber coincidido contigo, eras parte del camino que Dios quería que transitara para lograr todo este crecimiento y aprendizaje en lo personal y profesional. Ojalá Dios nos dé la oportunidad de coincidir nuevamente, ya cada uno con la madurez necesaria y podamos redescubrirnos. Dios marcará los tiempos.
Fue un placer conocerte y estar contigo, habría dado todo por seguir contigo, pero Dios te prestó sólo un ratito y soy feliz por eso. Jamás pensé que se pudiera amar sin dolor, me transformaste aún estando lejos de mí y me convertiste en una mejor persona. Eres un angelito en mi vida.
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