Con cariño, y recordándote en estos días, te invito a ponerte en las manos de Dios con el corazón humilde y abierto, que nos permita reflexionar y pedir cada día con amor y fe su misericordia para que sane y renueve nuestros corazones y el de nuestras familias.
Te comparto este video con la homilía de hoy, que empieza con una pequeña historia...
"JUDAS SÍ SE ARREPINTIÓ".
Homilía Martes Santo 2020
(Jn 13,21-38)
Después de escucharla te invito a preguntarte lo siguiente:
¿Cuántas veces nos hemos dejado tentar por el mal? ¿cuántas veces hemos caído en provocaciones y hemos dañado por coraje a otros? ¿cuántas veces no medimos las consecuencias de nuestras palabras y hemos juzgado injustamente?. A veces es mejor hacer una pausa y respirar, no dejarnos llevar, preguntar y reflexionar; sin esperar a que el daño sea irreversible. Dios siempre nos espera con los brazos abiertos.
¿Recuerdas esta escena? (min 1:10)
Película: "A prueba de fuego"
El hijo tiene una conversación con su papá y él le señala la Cruz. Dios nos ama aunque no lo merezcamos, y me atrevo a decir que algunas personas... también yo.
La historia de Jesús nos recuerda que fue juzgado injustamente y señalado por la palabra de otros que no comprendieron sus obras. Guardó silencio ante Pilatos pudiendo defenderse, pero él sabía que este no sería capaz de creer en su palabra, Jesús hizo del silencio su mejor respuesta, y en medio de su dolor y antes de su muerte nos amó y perdonó diciendo: "Padre perdónalos porque no saben lo que hacen".
A pesar de todo, creo que el amor siempre deja huella. Nunca es tarde para volver al camino y tomarnos de su mano. En medio de las dudas mira siempre la Cruz, ese es el más grande ejemplo.
«Jeremías 29: 13» dice "y cuando me busquen me encontrarán, siempre que me imploren con todo su corazón". Nada es imposible para Dios... lo estoy viviendo.
De corazón deseo que tu vida mejore y crezcas cada día, no esperes a perder lo que amas y aquello que te ha costado esfuerzo, valora y agradece hoy, para no tener que llorar el día de mañana. A veces el mundo hace que nos perdamos y olvidemos quién sostiene todo... el día que quieras descubrir el secreto te recuerdo los libros de Og Mandino, Dios te habla en ellos.
«1-Corintios 10: 23-24» dice "Todo está permitido, pero no todo me conviene. Todo está permitido, pero no todo me hace bien. Que cada uno no piense en sí, sino en los demás".
Gracias por leerme hasta el final. Un gran abrazo a distancia.
Recuerdos con cariño:
C.E.C.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario