Engranaje perfecto

Engranaje perfecto
Chejuan y Carolina

martes, 14 de abril de 2020

La vida en un aparador

Hoy amanecí particularmente inspirada y escribí algo pensando en ti y en un recuerdo de hace 3 años que publiqué en su momento con la esperanza de que algún día supieras lo mucho que habías estado presente en mis pensamientos pese a la distancia y tu silencio. En ese momento vivíamos una situación similar, y yo me había resignado sin esperanzas a amarte mirándote de lejos. Y este día movida por ese recuerdo y por lo que descubro cada día entre los libros que leo buscando encontrar respuestas... hoy te comparto las palabras honestas que de mi corazón nacieron pensando en ti y tratando de explicar cómo vivo cada día. Gracias por leerme.


LA VIDA EN UN APARADOR

No es fácil caminar por el mundo siendo consciente de todo. ¿Quieres saber cómo se siente?, imagina que caminas por la calle y observas la vida dentro de un aparador, a detalle, en cámara lenta... Te das cuenta que en algunos sitios se repite lo mismo, algunos la mejoran, en otros poco luce, iluminada en algunos, oscurecida en otros, y de pronto, también te topas con sitios que decidieron transformar sus aparadores y mostrar algo diferente, ¿mejor o peor? esa respuesta depende de ti, de tu percepción, y de lo que cada uno decide exhibir en ese espacio; así como la decisión de detenerte a mirar o seguir de largo. 

Y así vivo cada día de mi vida, observo aparadores, a veces salgo a la calle a ver cómo luce también mi aparador para mejorarlo, y en otras ocasiones elijo un lugar donde quiero dejar de mirar a través del cristal y decido palpar y experimentar lo que cautiva mi atención; a veces entras a un sitio en el que te llevas sorpresas, ya sea porque descubriste que dentro hay cosas aún mejores, o porque ves cosas desagradables y sitios vacíos donde prefieres dar un paso atrás. 

Hay sitios donde ves algo bonito que no está iluminado y decides entrar confiada en que con la atención y el interés correcto (amor) hará que el administrador haga de ese tesoro empolvado un distintivo del lugar, una mejor herramienta, eso que invite a otros a acercarse, y que le motive a seguir adquiriendo y mostrando cosas mágicas que contengan la misma esencia. Pero debemos ser cuidadosos, la "vida" y ese aparador necesitan un equilibrio. 

Podemos perder el rumbo o podemos dejar entrar personas que pueden decirte que tu tesoro ya no es tan bueno porque venden cosas mejores en otro lugar. Algunos podrán decirte que no necesitas hacer más, porque tu tesoro para venderse no necesita de nadie. Otros te dirán que exhibas otra cosa que hará que lleguen muchas personas que te aplaudirán (sin importar si estos son temporales). Otros dirán que ellos tienen mejores consejos para que puedas prosperar. Otros entrarán a observar tu lugar haciéndote creer que les gusta, o estarás maravillado con personas que crees que pueden interesarse, tú les dedicarás tu tiempo, pero no se llevarán nada y pronto saldrán. Otros al ver tu éxito querrán poner sus aparadores a un lado del tuyo, tal vez en un descuido alguien quiera entrar a observar el suyo. 

Las voces, nuestra necesidad de reconocimiento, el éxito... pueden dejarnos ciegos por un momento. Le damos el protagonismo a ese "detalle" y a todo lo que añadimos después de eso, olvidándonos que el secreto no estaba en el objeto, sino en el ojo que lo aprecia y la mano que lo transforma. Y eso, en ningún lugar lo encuentras, tampoco se compra... apreciamos aquello que resuena con nuestro corazón. Siempre seremos arte para la persona correcta. "Dónde está tu tesoro, ahí está tu corazón". 

C.E.C.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario