Me permito este día abrir el corazón. Hoy se cumple un año del día que la vida me rompió en pedacitos para que Dios recogiera cada uno de mis trozos y me restaurara cada día con su amor. Aún con mi mundo hecho pedazos, guió mis pasos para bendecirme en abundancia y hacer de mí alguien mejor.
Es curioso que el evangelio de este día (Mt 10: 16-23) coincida y describa aquello que de alguna manera viví ese día, y que el consejo haya sido el mismo que en mi búsqueda de respuestas y consuelo "aquel" sacerdote me dio como palabras de aliento 《...se trata de ser firmes y no temer, como Jesús le dijo a sus apóstoles: 'no teman porque es Dios quien guiará sus palabras', nunca respondas con las mismas agresiones porque Dios es justo y sabe lo que hay en los corazones》.
Reconozco que aún hay días en que no comprendo y aún sigo aprendiendo a vivir sin respuestas y pidiéndole a Dios mirar el mundo con amor y compasión, siendo fiel a mi esencia y a aquello que mi familia me enseñó.
Las dificultades me exigieron hacer un esfuerzo para pararme y dar pasos, aun cuando sentía que no podía... pero Dios fue mi fortaleza y mi refugio. Hoy sé que Dios actúa a sus tiempos y que la justicia no siempre se vive en la tierra sino en el cielo... pero aun así, él me abrazó y con su misericordia me bendijo regresándome todo en abundancia.
Hoy en mi mundo hay "un muerto que camina" que no pudo ver el sol...
C.E.C.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario